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      ¿Sabías que las rampas diseñadas originalmente para personas usuarias de silla de ruedas hoy facilitan la movilidad mucho más allá de su propósito inicial? También benefician a quienes llevan una carriola, una maleta o transportan mercancías.

      Las mejores innovaciones suelen compartir una característica: se crean para resolver una necesidad específica, pero su capacidad de generar valor a largo plazo puede alcanzar a muchas más personas de las previstas inicialmente.

      En la era de la transformación digital y la inteligencia artificial (IA), este principio cobra aún más relevancia. Las organizaciones compiten por desarrollar productos, servicios y experiencias que respondan a mercados cada vez más diversos y dinámicos. Para lograrlo, necesitan comprender distintas perspectivas, expectativas y formas de interacción.

      En este contexto, garantizar la diversidad, equidad e inclusión (DEI) se convierte en una capacidad estratégica para impulsar la innovación. La diversidad aporta distintas formas de entender los desafíos e identificar oportunidades; la inclusión permite que esas perspectivas influyan en la toma de decisiones, y la equidad crea las condiciones necesarias para que el talento pueda contribuir en igualdad de oportunidades. Cuando estos elementos se integran, las organizaciones amplían su potencial para resolver retos complejos y desarrollar soluciones con mayor impacto.

      La IA representa una oportunidad clave para acelerar este proceso. Su potencial no depende únicamente de la tecnología, sino también de las experiencias y enfoques que intervienen en su diseño, evolución y adopción. Al incorporar una mayor variedad de perspectivas, es posible identificar necesidades que de otra manera podrían pasar desapercibidas y desarrollar respuestas más relevantes para clientes y colaboradores.

      En conclusión, integrar la DEI en los procesos de innovación no solo fortalece la cultura organizacional, sino que también contribuye a crear productos, servicios y experiencias más accesibles y competitivas.

      Así como una rampa puede transformar la experiencia de millones de personas, las organizaciones que innovan considerando una diversidad más amplia de experiencias y necesidades suelen descubrir oportunidades con beneficios que superan significativamente los objetivos iniciales.

      En un entorno donde la diferenciación depende cada vez más de la capacidad de innovar, la DEI y la IA no son agendas paralelas: juntas pueden convertirse en una poderosa fuente de valor y en una ventaja competitiva.

      #FutureIsInclusive

      Andrea Brassel

      Directora de Responsabilidad Social, Inclusión, Diversidad y Equidad

      KPMG México


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