Después de un período marcado por la retracción, la incertidumbre y los cambios en el comportamiento del consumidor, el sector de consumo y retail se prepara para volver a crecer, lo que podría tener un gran impacto sobre las fusiones y adquisiciones (M&A).
Esta es una de las principales conclusiones del reciente estudio Strengthening the core: Global Consumer & Retail M&A Outlook 2025, producido por KPMG, que realiza un análisis profundo sobre el escenario de M&A en este sector a escala global.
El informe, que está basado en datos del mercado y entrevistas con ejecutivos y especialistas en fusiones y adquisiciones de este sector en todo el mundo, resulta en una combinación de insights cuantitativos y cualitativos que permiten identificar tendencias, movimientos estratégicos y perspectivas para la inversión.
Un mensaje central es claro: las empresas que definan con precisión el núcleo de su actividad y asignen recursos hacia activos estratégicos, estarán mejor posicionadas para capturar valor en un escenario de mayor actividad transaccional.
En términos generales, el sector de consumo y venta minorista suele lidiar con desinversiones estratégicas, adquisiciones específicas (bolt-ons) y la necesidad de revisar carteras para enfrentar nuevos desafíos operativos y reputacionales.
En un entorno aún volátil, las empresas del sector están optando por centrar sus esfuerzos en activos esenciales, con potencial real de generación de valor y resiliencia ante riesgos crecientes, como las vulnerabilidades cibernéticas y las presiones regulatorias vinculadas a los pilares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
Históricamente, las empresas de consumo y venta minorista han mantenido grandes carteras como estrategia para mantener el volumen y aumentar los márgenes. Sin embargo, los costos y riesgos asociados con el mantenimiento de activos no esenciales son cada vez más difíciles de justificar.
Los activos con bajo rendimiento, parcialmente integrados o que operan con sistemas heredados se han convertido en una vulnerabilidad para la seguridad, además de incrementar los costos para el cumplimiento normativo
Como resultado, crece la presión de los inversores, que exigen un enfoque estratégico y acciones concretas para generar valor. Por ello, muchas empresas están revisando sus carteras con mayor rigor y tomando decisiones asertivas sobre qué conservar, qué desinvertir y cómo reinvertir.